Descubre qué hay detrás del movimiento y la filosofía de las Minicasas

En la actualidad existen algunos programas de televisión en los que se apuesta por las tiny house o minicasas. Sin embargo, este nuevo fenómeno que parece que se está poniendo de moda, no solamente supone una determinada construcción de una vivienda sino que va unido a una filosofía de consumo ecológico y responsable que se asocia a este modelo de vivienda.

En Finques Ollé te explicamos qué hay detrás del movimiento y la filosofía de las minicasas.

Tenemos que remontarnos a finales de los años 90, en concreto 1997, en Estados Unidos para encontrar el origen de este movimiento tiny house, momento en el que aparece un libro escrito por la arquitecta Sarah Susanka «The not so Big House», en el que habla de la construcción de estas casas pequeñas con una filosofía orientada a simplificar la vida y disfrutar de los pequeños placeres de la vida.

Este no tener que preocuparse por cosas superfluas y conseguir un aprovechamiento mejor de los espacios para no acumular cosas que no necesitamos, también es una filosofía que tiene un fondo ecológico y sostenible, ya que la construcción de este tipo de viviendas supone unos gastos más reducidos, menor contaminación y menos huella ecológica.

Por lo general, las minicasas se construyen con materiales ecológicos y al ser pequeñas, no necesitan demasiado material, apenas desechan residuos, cuentan con un mantenimiento sencillo y habitualmente consiguen un gran ahorro energético.

Para que una casa, realmente, sea considerada tiny house no puede tener más de 50 m² con un mínimo de 16 m², independientemente de esta característica del tamaño, estas viviendas se pueden personalizar y diseñar con diferentes materiales y acabados como cualquier otra vivienda tradicional, dependiendo de los gustos del comprador, aunque siempre apostando por materiales ecológicos. En algunos casos, incluso se pueden incorporar ruedas para poderlas trasladar a cualquier sitio.

Las personas que apuestan por vivir en una minicasa ganan en calidad de vida porque gestionan bien el espacio, no acumulan cosas y ese dinero lo pueden emplear en algo que estimule o enriquezca su vida.