Para contribuir al ahorro energético en el hogar, es muy importante tener en cuenta ciertos hábitos que ayuden a reducir el consumo de energía, pero una de las mejores formas de conseguir una vivienda energéticamente eficiente, es plantearnos el uso de energías renovables.
Es el caso de los paneles solares o placas fotovoltaicas, que en un principio, consiguen ahorrar en la factura de la luz mediante el autoconsumo, aunque siempre surgen dudas con respecto a la rentabilidad de esta inversión.
En Finques Ollé te explicamos si realmente sale rentable instalar paneles solares en una vivienda.
Para poder calcular la rentabilidad que puede proporcionar instalar paneles solares en una vivienda, hay que tener en cuenta dos elementos fundamentales: el precio que cuesta montar la instalación fotovoltaica y cuál va a ser el ahorro energético real que se va a conseguir.
Para tener una idea, una instalación de autoconsumo tiene un precio medio de unos 1.500€ por cada kilovatio de potencia eléctrica. En España, la potencia doméstica más habitual es la de 4,4 kW, por lo tanto, una instalación fotovoltaica que sea capaz de abastecer este consumo costaría unos 6.600€.
No obstante, el coste final de la instalación dependerá de ciertos aspectos: del coste en bruto de la instalación que variará dependiendo del tipo de placa elegida y de la superficie a cubrir, para la que se tiene que tener en cuenta, la superficie útil de la que dispone un tejado, la orientación y la climatología donde esté ubicada la vivienda y los kW que se consumen al mes.
Asimismo, existe la posibilidad de conseguir ayudas o subvenciones dependiendo de la Comunidad Autónoma y que cubrirían un mínimo de un 30% del precio total de la instalación.
Aunque a simple vista puede parecer un gasto considerable, hay que tener en cuenta que desde el primer momento se empieza a ahorrar en el consumo de energía eléctrica.
Además, se trata de una alternativa asequible y rentable para cualquier tipo de vivienda, ya que se puede instalar de forma individual o vecinal y supone el aprovechamiento de un recurso natural, gratuito, inagotable y no contaminante, junto con el ahorro en el gasto anual de electricidad.





