Certificado energético y tasación: todo lo que cambia con la nueva normativa

El proceso de tasación inmobiliaria ha experimentado un cambio importante que afecta directamente a propietarios y compradores. Desde agosto de 2025, el certificado de eficiencia energética (CEE) se ha convertido en un requisito indispensable para que un tasador pueda emitir su informe. Esto significa que cualquier operación de compraventa con hipoteca, refinanciación o solicitud de préstamo debe comenzar con este documento en regla y debidamente registrado.

El certificado energético no es nuevo en el sector inmobiliario: desde 2013 es obligatorio para vender una vivienda, aunque hasta ahora bastaba con que el comprador aceptara seguir adelante sin él. La novedad es que, a partir de ahora, ya no existe esa opción. El tasador debe verificar que el certificado está vigente, y sin él no podrá emitir su valoración. De este modo, la eficiencia energética pasa de ser un trámite secundario a un elemento clave en las operaciones hipotecarias.

Este documento clasifica el consumo energético de la vivienda en una escala de la A a la G y ofrece recomendaciones de mejora para reducir gastos y aumentar el confort. Invertir en mejoras como ventanas con mejor aislamiento, sistemas de climatización más eficientes o el uso de energías renovables no solo puede elevar la calificación energética, sino también aumentar el valor de la propiedad y su atractivo en el mercado.

La normativa también establece un límite de antigüedad: aunque el certificado tiene una validez de diez años, para la tasación hipotecaria no puede haber pasado más de tres meses desde su registro. Esto obliga a los propietarios a revisar su documentación con antelación y evitar retrasos en la operación.

En edificios ya terminados, será necesario aportar el certificado registrado. En cambio, en construcciones en curso bastará con la solicitud en trámite, siempre que los datos coincidan con el proyecto. Además, la posibilidad de que diferentes profesionales acreditados emitan el certificado facilita el acceso y agiliza los trámites.

En Finques Ollé recordamos que, con esta nueva normativa, el certificado energético deja de ser un mero requisito legal para convertirse en un factor determinante en la tasación. Tenerlo actualizado es la clave para asegurar una operación fluida y sin imprevistos.

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